La relación entre la escalada y la conservación del medio natural ha evolucionado de forma profunda durante las últimas décadas, generando un debate complejo donde convivencias, restricciones y desencuentros se entrelazan. En este texto, Luis Alfonso comparte una reflexión honesta y contundente fruto de muchos años en la montaña: experiencias personales, situaciones vividas con la administración y una defensa firme tanto del entorno como del colectivo escalador. Su mirada, crítica pero constructiva, invita a reconsiderar cómo se gestionan los espacios naturales y cuál debería ser el papel de quienes los transitan, los aman y los cuidan día a día..

Este texto es meramente una opinión personal pero, sinceramente, creo que transmite el pensamiento de la mayoría de nuestro colectivo. Por favor, antes de emitir opiniones leerlo detenidamente y sacar de el cuanto podáis. No os quedéis únicamente con alguna frase o pensamiento, sino con todo el contexto y la visión real de la jugada.
Hace mucho tiempo que tenía ganas de expresar mi opinión sobre los temas que expondré, pero no sabía si aún era el momento. Un reciente acontecimiento es la gota que ha colmado el vaso de muchas injusticias vistas a lo largo de los años.
Rapaces, plantas rupícolas y escaladores
Creo que pocos conviven tanto con las rapaces y demás pájaros como los escaladores. Que pocos aman tanto a la naturaleza y sus otros habitantes como nosotros, respetándoles, fotografiándoles y conviviendo con ellos en la mayor armonía posible. Siempre prevaleciendo sus intereses a nuestras ganas de escalar. Evidentemente, y como en cualquier colectividad, siempre habrá diferencia de opiniones y quién no respete unas reglas obvias de convivencia. Estos creo que son los que deberían ser increpados, incluso sancionados, no todo un colectivo o, especialmente, los equipadores.
Cuando comencé a escalar prácticamente no existía ninguna normativa, hacíamos lo que queríamos, donde queríamos y como queríamos. Aquellos tiempos de suprema libertad, soy consciente que ya no volverán, al menos en Europa y menos aún en nuestro país. Aumenta el número de practicantes, pero también aumenta el número de funcionarios y técnicos encargados de velar por la preservación del medio ambiente y ciertas especies en peligro de desaparición. Señalar ante todo, y de nuevo, que estoy totalmente de acuerdo en este último punto, siempre lo he apoyado y continuaré haciéndolo a pesar de los pesares.

Pero tras vivir demasiadas experiencias veo que algunas personas se exceden claramente en sus cometidos. A lo largo de mis años como escalador, equipador y divulgador de zonas de escalada he tenido la ocasión de participar de alguna forma en la protección de muchas especies: reuniones con técnicos y agentes rurales, desequipamiento temporal de algunos itinerarios, incluso bajando descuelgues para no interferir en nidos, señalización de restricciones por anidamiento, indicaciones claras en las guías de escalada respecto a sectores con restricciones.
En resumen, una forma de favorecer a las rapaces y colaborar con las autoridades en su conservación. Duele ver como todo se convierte en humo, como un entendimiento que debería ser satisfactorio para todos, especialmente para los animales, se viene abajo.
Por nuestra parte es triste ver como se nos ningunea totalmente, salvo cuando les interesa por algo en concreto (por ejemplo: “acuerdo de regulación”etc) y cuando no, te tratan como a un vulgar delincuente. Al final parece que no es mas que otro burdo reflejo del país en que vivimos y de los burócratas que nos gobiernan. Una democracia según conviene.
Todo esto, como ya he mencionado antes, es fruto de muchos años tratando el tema de diversas formas y con diversos actores, pero también de muchas experiencias negativas en la montaña.

Plantas
En este campo es en el que los escaladores, lamentablemente, estamos mas desinformados y es posible que no actuemos siempre con la debida cautela por desconocimiento. Aún así, en mi zona se han desmontado, por parte de los mismos equipadores y al saberlo, algunos itinerarios en puntos conflictivos.
Rapaces
Estos están mas claros, solemos conocerlos incluso de lejos. Personalmente me he interesado por su modo de funcionar, sus hábitos y disfruto cuando los veo a los quebrantahuesos volar en las cercanías, cuando compruebo que los alimoches ya han llegado de su larga travesía y comienzan a rehacer el nido. Es el momento en que nosotros miraremos hacia otras paredes, sin ningún tipo de problemas, aunque haya directores que si los vean desde la comodidad de su despacho.
Tres son las especies especialmente protegidas y que debemos mimar al máximo posible: Alimoche, Quebrantahuesos y Águila Perdicera. Su sensibilidad a la presencia humana es alta y, muy especialmente en época de nidificación, siempre deberemos mantenernos a una gran distancia de los nidos. Es interesante saber diferenciar las diferentes especies; pero ante la duda lo mejor será abandonar rápidamente la actividad. Informarse previamente y respetar escrupulosamente los períodos en los que no se puede escalar beneficiará no solo a las aves sino también a nuestro colectivo.
La administración
A pesar de existir una normativa, esta es demasiado ambigua y se puede aplicar de muy diversas formas, unas mas restrictivas que otras. Debido a la falta de consenso y comunicación entre los diferentes estamentos de la administración se puede dar que por el mismo bicho en un lugar exista una limitación temporal en época de nidificación o que lo prohíban durante todos el año.
Lo mismo sucede entre las diferentes comunidades autónomas, la homogeneidad es totalmente nula. Si lo trasladamos a las normativas particulares de parques naturales o nacionales encontramos lo mismo. Entre ellos no existe apenas comunicación ni intención, cada cual dicta sus normativas (o interpreta la ley) como le apetece.

Permisos
Viniendo de los años de liberad ya perdidos, evidentemente no estoy a favor de tantas restricciones sin sentido, y de nuevo pido que no se me malinterprete. Si hay una especie nidificando seré el primero en no ir y en hacer todo lo posible para que nadie valla a molestar. Pero no siempre es así.
En todo caso a la hora de equipar o abrir nuevas vías, desde una parte de la población y desde toda la administración se aboga por la necesidad de tramitar un permiso. Dejando a parte algunos parques naturales. La verdad es que no conozco absolutamente a nadie que haya pedido nunca un permiso para abrir una vía o equipar un nuevo sector. Lo mas posible es que cualquier intento se perdiese en inmensidad de la burocracia o, alguien por defecto simplemente lanzase una negativa, para quitarse problemas de encima.
Personalmente he intentado pedir permisos en dos ocasiones en la comunidad de Aragón (uno hace 5 o 6 años y otro hace unos meses), aún espero repuesta. El único trámite que me consta se realiza con regularidad es ponerse en contacto con algún técnico o agente rural de la zona para saber si existe problema de nidificación en la pared que deseamos escalar pero siempre todo a nivel verbal y personal. Nada oficial.
¿Cómo podemos colaborar los escaladores?
-Informar: En realidad nosotros somos los que estamos mas tiempo en la montaña, puesto que día tras día visitamos una zona, escalamos equipamos nuevos itinerarios y, sobre todo, observamos la naturaleza. Sabemos dónde puede haber un nido.
No hace mucho fuimos testigos de cómo una pareja de buitres leonados atacaban a picotazos a un alimoche que se dirigía a su nido, finalmente fue expulsado y cambió de hogar. Creo que nuestra información a los técnicos de cada zona puede ser muy valiosa.
Reuniones periódicas entre técnicos y representantes de los escaladores locales siempre serán beneficiosas para todos.
-Formulario para nuevas aperturas: a nivel nacional, sería tremendamente interesante para todos tener esta herramienta. Simplemente un formulario a rellenar quién desee abrir una nueva vía o equipar un sector en un lugar que antes no se escalaba, Que las autoridades ambientales pertinentes realizasen el estudio correspondiente y diesen una respuesta rápida, real y fundamentada.
Con esto evitaríamos todos los problemas y posibles conflictos y sería lo mas beneficioso para los animales.
-Una hoja publicada en algún estamento oficial, tipo federación, dónde se recogiesen absolutamente todas las regulaciones en vigor y que afecten a la escalada en cada comunidad. Que yo sepa únicamente Aragón y Navarra, lo hacen.

Asociacionismo
A lo largo de mis años he participado en tres intentos para crear una gran asociación de escaladores que consiga aunarnos en contra de prohibiciones injustas, lamentablemente, ninguna de ellas ha prosperado.
Respecto a otros ejemplos Escalada Sostenible es la que mas duró en el tiempo y realizó un buen trabajo, que debería ser la base para algo mas definitivo. Siempre lo he tenido muy claro: reunir al mayor número posible de escaladores, unirnos, pagar una cuota anual, conseguir apoyo por parte de las federaciones, fabricantes y otros estamentos que pudieran participar.
Pagar una asesoría legal y, en momentos puntuales, demandar a la administración por actuaciones indebidas. Quizás demasiado pretencioso, seguramente, pero también la única forma de parar algunos abusos.
Por otro lado una participación de sus miembros lo mas activa posible, con comités locales que actúen para resolver los conflictos que pudiera haber. Por el momento únicamente se continúa, ocasionalmente y a nivel muy local, preguntando al forestal o técnico que tenemos a mano.
Una verdadera pena pero me entristece ver que nuestro colectivo no está nada unido y que continuarán prohibiendo cada vez mas y mas, al antojo del funcionario correspondiente.

Luis Alfonso. 41 guías de escalada publicadas hasta la fecha. 2400 equipamientos (entre vías largas, deportivas y reequipadas).
Web: http://www.lanochedelloro.com/
Blog: http://luichy-lanochedelloro2.blogspot.com.es/
AYUDA, APOYA Y DIFUNDE
www.asequipa.org
Deja una respuesta