Articulo

Equipar...¿necesario o innecesario?

Miércoles 15 de septiembre, 2021 por Juan Carlos Castaño Julián

Un tema muy hablado y discutido. Donde la asociación ASEQUIPA tiene su punto de vista.

El equipamiento o reequipamiento de una vía de escalada, incluso la sola sustitución de algunos anclajes deteriorados por otros nuevos, genera una responsabilidad tanto a nivel ético como jurídico que recaerá en quien o quienes hayan promovido tal actuación.

Dicha responsabilidad es sobre la calidad de la instalación (el dónde, cómo y qué materiales se han puesto) es decir los factores que condicionan, por un lado, el grado de seguridad que la instalación ofrece a las escaladoras y los escaladores que escalarán la vía y por otro las alteraciones o daños medioambientales, así como los perjuicios en propiedades privadas o públicas que pudieran generarse. 

Por ello quienes promuevan, equipen o reequipen una vía deberán acometer el trabajo dotados de los necesarios recursos de carácter teórico y práctico, para que se cumpla la finalidad del equipamiento, que no es otro que minimizar posibles lesiones físicas que puedan suceder realizando esta práctica, con el mínimo perjuicio para el entorno, o lo que es lo mismo, hacer una vía -un trabajo- de la máxima calidad.

Tradicionalmente, los recursos técnicos, conceptuales y éticos para equipar han sido desarrollados por el mismo colectivo equipador basándose en la adaptación de procedimientos y elementos industriales y de la construcción y en la experimentación individual con medios propios; es por ello que, aunque los primeros manuales de equipamiento datan de finales de los años 80 (Desarrollo y equipamiento de un sitio natural de escalada. Daniel Taupin, Jean-Pierre. Verdier 1987), el autodidactismo ha sido una de las constantes de nuestro colectivo, hecho que ha originado gran disparidad de criterios a la hora de desarrollar y aplicar esos recursos y, como consecuencia, una gran variedad de estilos de equipamiento con resultados de calidad dispares.  

Pero los tiempos van cambiando y en nuestra sociedad aparecen planteamientos, criterios y problemas nuevos, y por tanto nuevos retos para los que hay que generar nuevas soluciones.

Quizás el factor de cambio más importante es la revalorización y difusión de las actividades en la naturaleza y la consiguiente ampliación y masificación de espacios naturales en uso, con las consecuencias de alteración, contaminación y degeneración -cuando no destrucción- de valiosos ecosistemas.

La escalada no es ajena a este fenómeno, siendo evidente el continuo y gran crecimiento del número de practicantes y de equipadores; y como consecuencia de ello, el parejo aumento de las zonas de escalada, especialmente de deportiva y Boulder. Y a nadie con un mínimo de sensibilidad y sentido común se le escapa cuales son las repercusiones que este fenómeno tiene en el ámbito natural, así como en las poblaciones humanas en las que se ubican las zonas de escalada. 

De ahí que las Administraciones Públicas, es decir, la Sociedad, nuestra Sociedad, tome cartas en el asunto y ponga en marcha iniciativas legislativas cuyo fin no es otro que proteger nuestro Patrimonio Natural garantizando al mismo tiempo su uso y disfrute por parte de la ciudadanía, es decir de todos y todas. 

Por lo que estamos viendo, estas regulaciones traen consigo, en no pocas ocasiones, restricciones de acceso a zonas especialmente sensibles y de alto valor ecológico y social. Y esto entra en contradicción con uno de los valores fundamentales del Montañismo en general y la escalada en particular que es el ejercicio de unos niveles de libertad que en pocos ámbitos de la actividad humana pueden experimentarse: la libertad de las cimas, de los horizontes, paredes y cielos infinitos; de deambular por entornos naturales sin más compañía, dirección ni obligación que las que marcan nuestra voluntad y nuestros sentimientos.

Y de todo lo anteriormente expuesto surge el reto al que, tanto como individuos, como colectivo, como equipadores y como escaladores, hemos de hacer frente en estos tiempos; soslayar esa contradicción y compatibilizar la escalada con el respeto y la conservación del patrimonio natural de nuestra sociedad ajustando nuestra actividad a las directrices estipuladas en las leyes. Es una cuestión de actitud de respeto, vocación y acción por la preservación de los valores comunes.

 

ASEQUIPA nace como respuesta concreta de una parte de la sociedad civil a estos nuevos retos que la Escalada tiene de frente en estos momentos.  Y es la formación, uno de los pilares fundamentales sobre el que se asienta su decidida apuesta por superarlos. 

En efecto, desde ASEQUIPA entendemos que proporcionar a sus socios en particular y al resto del colectivo en general, recursos de calidad elaborados bajo criterios unificados y razonados acordes a los principios ya expuestos de eficacia técnica, jurídica y de sostenibilidad ambiental, es contribuir a elevar su nivel de tecnificación y por tanto el nivel de calidad de las vías, contribuyendo con ello a una mejor y más sostenible práctica de la Escalada.

Creemos que todas y todos deberíamos hacernos una serie de preguntas que nos hicieran reflexionar sobre la necesidad que se crea alrededor de la actividad en sí y, de lo que ésto genera o pueda generar:

¿Qué debería saber un equipador antes de ponerse a equipar?

¿Qué factores debemos conocer y analizar?

¿Cuál es mi nivel técnico para afrontar esta actividad con ciertas garantías?  

¿Por qué o para qué quiero equipar? ¿Qué necesidades quiero cubrir?

¿Son necesidades propias o son necesidades del colectivo?

¿Realmente hace falta equipar o simplemente necesito cubrir unas necesidades creadas por mí mismo?                                                                                                                                           

En el momento en el que nos encontramos son necesarias este tipo de preguntas.

En España existen multitud de zonas de escalada repartidas por toda la geografía, con cientos de miles de vías, muchas de las cuáles fueron equipadas hace tiempo y, se sigue equipando y equipando e incluso se sigue cayendo en los mismos errores de hace 20 años, se sigue llenando las paredes de “hierro”, con anclajes no homologados, a sabiendas que se oxidarán, seguimos priorizando nuestras necesidades por encima de todo, se sigue equipando incluso cuando está prohibido o regulado e incluso a sabiendas que  el "Coste ambiental" sea elevado. 

Quizás es el momento de pensar en este tipo de cosas, parar por un momento y realmente dedicar nuestras energías a cuidar y recuperar lo que hay.